viernes, 16 de enero de 2009

Alfonsina Storni
Alfonsina Storni (1892-1938), esta escritora argentina nació en Suiza en 1892, en la región de habla italiana. Vivió en Rosario, estudió Magisterio en la Escuela Normal y fue profesora de arte dramático, hizo alguna incursión en el teatro, pero lo más conocido de su obra son sus libros de poemas.
Comenzó su carrera literaria en 1916 con La inquietud del rosal, que recoge las sugestiones intimistas y sentimentales de un post-romanticismo, y publicó El dulce daño (1918), Irremediablemente (1919) y Languidez (1920).
Después realizó viajes a Europa, en 1930 y 1934, que influenciaron en su obra, se sumó a este cambio, su azarosa vida amorosa y su lucha por el papel de la mujer en la sociedad de la época, además de manejar el tema de la sinceridad erótica. Publicó en esta etapa Mundo de siete pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938). Escribe con menos cánones, y con expresión libre y desprejuiciada.
Se suicidó en 1938 en Mar del Plata, sintiendo la impotencia ante el dolor producido por el cáncer. La noche anterior a que se internara en el mar desde la playa La Perla, escribió un poema, que envió al diario argentino La nación, y que fue publicado con su necrológica: “Voy a dormir”, y que se cree estaba dirigida a su hijo.

¡Adios!
Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!

Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán...
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!

¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!

¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!

¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!...
¿de llagas infectas? ¡cúbrete de mal!...
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!

¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más! ...


DUERME TRANQUILO
Dijiste la palabra que enamora
a mis oídos. Ya olvidaste. Bueno.
Duerme tranquilo. Debe estar sereno
y hermoso el rostro tuyo a toda hora.

Cuando encanta la boca seductora
debe ser fresca, su decir ameno;
para tu oficio de amador no es bueno
el rostro ardido del que mucho llora.

Te reclaman destinos más gloriosos
que el de llevar, entre los negros pozos
de las ojeras, la mirada en duelo.

¡Cubre de bellas víctimas el suelo!
Más daño al mundo hizo la espada fatua
de algún bárbaro rey y tiene estatua.


TU ME QUIERES BLANCA
Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada.
Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;

Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.

EL RUEGO
Señor, Señor, hace ya tiempo, un día
soñé un amor como jamás pudiera
soñarlo nadie, algún amor que fuera
la vida toda, toda la poesía.
Y pasaba el invierno y no venía,
y pasaba también la primavera,
y el verano de nuevo persistía,
y el otoño me hallaba con mi espera.
Señor, Señor;
mi espalda está desnuda,
¡haz estallar allí, con mano ruda
el látigo que sangra a los perversos!
Que está la tarde ya sobre mi vida,
y esta pasión ardiente y desmedidala he perdido,
¡Señor, haciendo versos!

EL DIVINO AMOR
Te ando buscando, amor que nunca llegas,
te ando buscando, amor que te mezquinas,
me aguzo por saber si me adivinas,
me doblo por saber si te me entregas.
Las tempestades mías, andariegas,
se han aquietado sobre un haz de espinas;
sangran mis carnes gotas purpurinas
porque a salvarme, ¡oh niño!, te me niegas.
Mira que estoy de pie sobre los leños,
que a veces bastan unos pocos sueños
para encender la llama que me pierde.
Sálvame, amor, y con tus manos puras
trueca este fuego en límpidas dulzuras
y haz de mis leños una rama verde.
HOMBRE PEQUEÑITO
Hombre pequeñito, hombre pequeñito,
suelta a tu canario, que quiere volar...
Yo soy el canario, hombre pequeñito,
déjame saltar.
Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,
hombre pequeñito que jaula me das.
Digo pequeñito porque no me entiendes,
ni me entenderás.
Tampoco te entiendo, pero mientras tanto
ábreme la jaula que quiero escapar;
hombre pequeñito, te amé un cuarto de ala;
no me pidas más.
UN DÍA...
Andas por esos mundos como yo; no me digas
que no existes, existes, nos hemos de encontrar;
no nos conoceremos, disfrazados y torpes
por los caminos echaremos a andar.
No nos conoceremos, distantes uno de otro
sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.
¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?
Diremos, el camino volviendo a desandar.
Quizá nos encontremos frente a frente algún día,
quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.
Y ahora me pregunto... cuando ocurra, si ocurre,
¿sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?
Olvido
Lidia Rosa: hoy es martes y hace frío. En tu casa,
De piedra gris, tú duermes tu sueño en un costado
De la ciudad. ¿Aún guardas tu pecho enamorado,
Ya que de amor moriste? Te diré lo que pasa:
El hombre que adorabas, de grises ojos crueles,
En la tarde de otoño fuma su cigarrillo.
Detrás de los cristales mira el cielo amarillo
Y la calle en que vuelan desteñidos papeles.
Toma un libro, se acerca a la apagada estufa,
En el tomacorriente al sentarse la enchufa
Y sólo se oye un ruido de papel desgarrado.
Las cinco. Tú caías a esta hora en su pecho,
Y acaso te recuerda... Pero su blando lecho
Ya tiene el hueco tibio de otro cuerpo rosado.

jueves, 15 de enero de 2009

MARIO BENEDETTI


CADA HISTORIA TIENE UN FINAL... PERO EN LA VIDA CADA FINAL ES UN NUEVO COMIENZO...;) WHERE ARE YOU?



Estados de ánimo
Mario Benedetti


Unas veces me siento como pobre colina y otras como montaña de cumbres repetidas.

Unas veces me siento como un acantilado y en otras como un cielo azul pero lejano.

A veces uno es manantial entre rocas y otras veces un árbol con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas como laguna insomne con un embarcadero ya sin embarcaciones una laguna verde inmóvil y paciente conforme con sus algas sus musgos y sus peces, sereno en mi confianza confiando en que una tarde te acerques y te mires, te mires al mirarme.

LA LECTURA...

Cuando los niños leen bien, aumenta increíblemente su aprendizaje durante sus vidas y surge un potencial bastante grande en el futuro de su desarrollo. Pero cuando sucede lo contrario y los niños leen muy pobremente, se les cierran las puertas, lo mismo que las posibilidades, la escuela y el aprendizaje se vuelven más bien una carga o algo peor. Como resultado, los niños que no saben leer bien, cuando sean adultos, van a sufrir. La investigación demuestra que existen condiciones bajo las cuales a los niños les llega a gustar la lectura, y dichas condiciones se deben aprovechar desde muy temprano.


FRASES


La lectura es a la inteligencia lo que el ejercicio es al cuerpo.
- Richard Steele

La lectura es la gran proveedora de argumentos, la clave para que los demás te escuchen.
- José Miguel Monzón

Donde no hay libros hace frío. Vale para las casas, las ciudades, los países. Un frío de cataclismo, un páramo de amnesia.
– María Elena Walsh


Para instalar una buena biblioteca particular se necesitan dos cosas: un amplio círculo de amigos y una mala memoria.
- Georg Thormalia


Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir.
- anónimo

Para instalar una buena biblioteca particular se necesitan dos cosas: un amplio círculo de amigos y una mala memoria.
- Georg Thormalia

Un viejo que muere es como una biblioteca que arde.
- Dictador oriental


La lectura es al espíritu, lo que la gimnasia al cuerpo.
- Steele


La repetición instantánea existió en los libros mucho antes que en los deportes televisados.
- Bern Williams

La lectura nos vuelve a todos peregrinos: nos aleja del hogar, pero, lo más importante, nos da posada en todas partes.
- Hazel Rochman

Si bien es cierto que un libro no va a cambiar un régimen dictatorial, a la larga resulta invaluable como parte de un cambio social, insensible de un día a otro, pero sinsiblemente evidente de una década a la otra.
- Elena Poniatowska


Los libros tienen los mismo enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, los animales, el tiempo y su propio contenido.
- Paul Valery,escritor francés


Un país cuyos habitantes no leen o leen escaso es más vulnerable al engaño.
- Fermín Bocos,periodista español

Lee los buenos libros primero; lo más seguro es que no alcances a leerlos todos.
- Henry David Thoreau,escritor estadounidense


Cuando leemos demasiado de prisa o demasiado despacio, no entedemos nada.
- Blaise Pascal



El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
- Miguel de Cervantes,escritor español


Buscad leyendo y hallareís meditando.
- San Juan de la Cruz,religioso y poeta español


No falta quien desprecie los libros y prefiera aprender directamente de la vida; aunque así no se suele pasar del prólogo de la existencia.
- F. G

viernes, 9 de enero de 2009



PALABRAS!!!

Palabras inofensivas, susurros que tu boca desprende - de forma suave, con movimientos lentos, en formas de espiral, como la sinceridad que emanan – acariciando el corazón.
Palabras escritas en la memoria de un pez, para nunca ser escuchadas, para ser regaladas al olvido.
Palabras tan pequeñas como un grano de arena en medio del desierto, niños pequeños que quitan o dan significado a la vida de sus mayores, como un perchero sin sombrero de copa, como un mar sin piratas ni sirenas a las que puedan desflorar, como una habitación de hotel sin ventana ni fulana.
Palabras vergonzosas, de esas que nadie parece conocer, que siempre se quedan en la trastienda de los diccionarios, para acompañarles en su lucha por su riqueza.
Palabras dulces en tu boca que amargan a mi corazón, cuando mis ojos ven que se las dices a otros.
Palabras jóvenes, que viajaron tanto y nos trajeron tantos recuerdos que no han podido olvidar; palabras que se pasearon por Londres, Nueva York, París; o primas lejanas que están por llegar de Shangai o Pekín.
Palabras manchadas de sangre, que viajan seguras, directas, golpeando una y otra vez hasta penetrar en el dolor ajeno, dolor escondido en una mirada tan triste como la golondrina sin viento a orillas de cualquier puerto, dolor escondido en un gesto tan nervioso como el viernes del abstemio.
Palabras con olor y sabor de los recuerdos de ayer o de las ideas del mañana.Palabras que salen al exterior con retrovisores para ver aquello que dejan, para ver todo lo que han provocado.
Palabras tan lentas como el tiempo intoxicado por tu ausencia, que merodean por la memoria sin encontrar la salida del alivio.
Tantas palabras que dicen y desdicen, que lloran y ríen, que secan y mojan nuestro paso armonioso por el silencio.